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¡La verraquera!, ahora por su culpa yo estoy muerto de risa, y todavía falta un mes para leer el siguiente "Proyecto Sherezade".
Elmer Valencia Miranda,elmercito@hotmail.com

Al leer "La última espera" ,veía mi misma espera por las similitudes de angustias e injusticias de nuestros orígenes.
Martin Ramirez -Paraguay, martin@ipc.hiroshima-u.ac.jp

Un muerto verdaderamente entrañable. Sus virtudes: el habla colombiana es muy sonora, y la necesidad dramática del personaje no podría estar mas clara: quiere que lo entierren. Muy bien dosificado el humor, muy efectivo, con giros muy inteligentes. Felici dades a su autor.
Por otro lado, me permitiré hacer algunas observaciones: el tercer párrafo inicia con la construcción "me toca", que se vuelve a repetir al inicio del cuarto parrafo. ¿No les parece ligeramente asonante?
Observación número dos: la frase "¡Yo sólo ganaba noventa mil pesos mensuales!" no me dice nada. Como no estoy familiarizado con los montos en Colombia, no si si es un giro irónico porque el personaje es muy rico, o si noventa mil pesos son una bicoca. Pi enso que la frase sobra, especialmente si la comparamos con la nitidez de "Mi mujer al principio se puso a llorar, pero cuando le dijeron que el seguro de vida pagaba novecientos mil pesos, lo único que dijo fue: 'Entonces no ha pasado nada, es como si se fuera a morir dentro de diez meses' ". ¿Se nota la diferencia? No se necesita saber qué tanto son 900,000 pesos, la sola reacción de la mujer es suficiente.
Mi última observación (la más subjetiva de las tres): para mi muy personal modo de leer, la construcción "Hasta un perro que pasaba me lamió la herida. Lo espantó la sirena de la ambulancia " es una imagen muy menor, no sé si por estar después de "Me doy la nuca contra la acera y ahí quedo como un pollo congelado exhibido en una vitrina, los papeles del juzgado regados por toda la calle, los ojos vidriosos y la lengua babeante" que es verdaderamente afortunada. Un maestro que tuve en un taller me dijo al guna vez que la poesía, cuando no adorna, estorba. En sí la imagen de un perro lamiendo un cadáver y el ruido de una ambulancia me atrae, me parece indispensable, pero creo que el autor, como bien ha demostrado, cuenta con recursos mas efectivos, mas golp eadores para una imagen tan bien pensada. Reitero mi felicitación, y si me aventé todo este rollo fue justamente porque el cuento me gustó mucho.
Jorge Harmodio Juárez, México, jogarci@infosel.net.mx

Me gustó tu cuento, original y fantástico, pero me interesaría saber más del mismo, que siguiera, te enterraran, tu visión y comentarios, fantasma, espíritu.
Monica Moser -Perú,Venezuela,Suiza,USA, monica_moser@yr.com

Sin lugar a dudas el cuento maneja esa picardia y humor negro de los colombianos, sin llegar a tipificar nada. En particular me reí de principio a final, aunque no sé si la idea del autor era esa (?), pero la idea del lector es la que él quiera, al fin y al cabo es el lector (!). Gustoso de haber devorado tan suculento plato, me puedo dar el lujo de esperar un buen postre.
MIGUEL CORREA, ANTIOQUÍA-COL., PULGANET@HOTMAIL.COM

Cuanto me esperé para que alguien me recordara lo jodido que era estar vaciado en Bogotá. Gracias hermano, ojalá le quede de vecino algún poeta de la Perseverancia.
Leon Reines, lreines@nwlink.com

Me gustó mucho este cuento, me divertí muchísimo.
Rosa Andrade, México

Me gustó mucho. Además me recordó un temor que siempre he tenido y que cuando lo manifiesto casua risa, pero en verdad me angustia: se trata de la idea de quedarme sola en el cementerio. Es decir, yo siempre he pensado que cuando uno se muere y llega al cementerio,como "primíparo", todo "nuevón" como dicen algunos, debe ser terrible. Y qué tal que a uno le toque un vecino indeseable. No, qué horror. Pero también qué dicha que otros compartan este temor. Ojalá nos toque de vecinos. Un abrazo.
Cristina, de Colombia, carvalita@yahoo.com

La verdad, me gusta mucho este tipo de escrito, porque entre chiste y chiste, se dicen muchas verdades que nadie quiere decir y que son una realidad del diario vivir. Lástimas que el cuento parezca no estár terminado, porque nos deja con la expectativa de qué pasó en la iglesia, en el cementerio y con el vecino. En resumen me agradó.
nsmith@vangaurdia.com

Definitivamente Mario posee un sentido del humor único del cual debe sentirse muy orgulloso porque mucho se ha perdido de la gracia latinoamericana en estos dias con todo el mercantilismo de la cultura occidental. Como actor cubano que vivo en Canada, donde la cultura latina esta sentando raíces en estos momentos, pienso que este tipo de literatura es esencial para la salud cultural de nuestro continente, donde los temas sociales son expuestos de una manera franca y fresca además de muy sencilla, por todas estas razones y otras de las que me gustaría abundar en un futuro, deseo incluir este cuento como parte de uno de los monólogos con los que estoy trabajando para nuestro festival de teatro latinoamericano y de más esta decir que me gustaría establecer contacto con este magnífico escritor para trabajar mas con su obra si es posible. Felicitaciones Mario y... de paso le envio mis condolencias...
Juan Carlos Suárez, juancarlossua@hotmail.com, Canadá

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